¿Quién fue Philippe Halsman?

Philippe Halsman es sin lugar a dudas uno de los fotógrafos más originales de todo el siglo XX.

Nació en 1906 en la ciudad de Riga y, antes de dedicarse a la fotografía, estudió ingeniería eléctrica en Dresden.

En su juventud fue acusado de parricidio, por lo que pasó 2 años en la cárcel.

Unos años más tarde, en 1928 se trasladó a París donde se estableció como fotógrafo de moda y retratista independiente colaborando para la prestigiosa revista Vogue.

Halsman es el autor de una serie de fotografías mundialmente conocidas llamadas Jump Pictures, donde todos sus personajes están en el aire saltando frente a la cámara.

Esta serie es característica del humor ingenioso que rodea todo el trabajo de Halsman, que pretendía conseguir la naturalidad de sus modelos, que al saltar el cerebro no puede controlar con total precisión la expresión del rostro.

Halsman produce reportajes y cubre la mayoría de las revistas más importantes de América, incluyendo un récord de 101 portadas para la revista Life.

Su amistad con Salvador Dalí y su cercanía al mundo surrealista

Ambos trabajaron juntos durante más de 30 años.

Halsman consiguió como nadie expresar las ideas del artista catalán a través de sus imágenes.

Una de las imágenes que mejor revela su talento especial para el retrato es ‘Dali Atomicus’, un retrato del genial pintor catalán.

Tras ver en una exposición de Salvador Dalí, su famoso cuadro «Leda Atómica», le preguntó al pintor por qué todo estaba suspendido en el aire y le propuso hacer una versión en foto protagonizada por él para conseguir un retrato muy especial.

¿Cómo se hizo la foto?

Un caballete vacío y otro con una reproducción de Leda Atómica suspendidos gracias a finos hilos, una silla sujetada a mano, tres gatos y un cubo de agua y, cómo no, el protagonista, Salvador Dalí.

Éstos son los elementos que aparecen en una composición que, como puedes imaginar, no fue fácil de conseguir.

Lo primero fue tratar de que todos los movimientos  debían producirse para que todo flotara:

Dalí saltando, unos asistentes arrojando el agua y otros a los gatos, y la mujer de Halsman sujetando la silla de la izquierda de la imagen.

Todo debía sincronizarse para lograr lo que se buscaba en una sola y única toma.

Y es que en 1948, cuando se hizo la foto, no existía Photoshop y sólo podían hacer retoques en el procesado de la foto (química por supuesto).

Fue en ese momento cuando se borraron los hilos que sujetaban los caballetes, se añadió una imagen al  principio vacía en el caballete situado junto a Dalí, se eliminó la mano de la mujer de Halsman y se recortó el encuadre para eliminar algunos detalles superfluos.

Pero para eso antes hubo que repetirlo todo nada menos que 28 veces.

El estilo fotográfico de Philippe Halsman

Cuando le pides a una persona que salte, su atención se dirige principalmente a ese gesto y la máscara cae para que aparezca la persona real – Philippe Halsman.

Como ya se ha dicho, el surrealista Salvador Dalí tuvo un fuerte impacto en el estilo fotográfico de Philipe Halsman, sobre todo en los años Cuarenta.

La suma de esta colaboración se encuentra en un libro de 1954 titulado Dalí´s Mustache, en el cual el excéntrico artista español aparece en 36 imágenes, cada una con un estilo diferente de los célebres bigotes.

El surrealismo permanece pero la huella más evidente en el trabajo de Halsman, surrealismo del cual la obra In Voluptas Mors (1951) representa la prueba más llamativa.

Además de Dalí, en la fotografía aparecen siete mujeres completamente desvestidas, colocadas en modo tal de formar un cráneo.

Según lo contado por Dalí, Halsman habría necesitado tres horas a sus modelos para componer su “diseño”.

Y en efecto, el resultado final tiene algo de macabro y monumental al mismo tiempo.

La fotografía es una de las más célebres de Halsman y fue citada cuarenta años después por la película El silencio de los inocentes, en el cartel que anunciaba la película.

La técnica del salto

Otro rasgo que distingue fuertemente la fotografía de Halsman es la llamada Jumpology, desarrollada en los años Cincuenta.

La técnica del salto encierra la entera poesía de Philippe Halsman: todos sus personajes están naturalmente sorprendidos y espontáneamente divertidos.

Es en estas fotos en movimiento, y sin embargo nítidas y sabiamente iluminadas, que se explica la comunicación de un artista que tenía una gran misión:

quitar del rostro de las celebridades la mirada convencional que los medios pedían restituyendo, al mundo la espontaneidad de una persona que, suspendida en el aire, cesaba de ser personaje.

Lecciones de fotografía.

Según el libro que escribió el mismo Halsman hay  6 reglas sobre las cuales cimenta su técnica fotográfica.

  1. La regla del enfoque directo: para tener resultados poderosos, es fundamental ser claros y directos. Sólo de este modo se puede obtener una fotografía de gran impacto.
  2. La regla de la técnica insólita: directos pero originales, en otras palabras. En este caso se vuelve fundamental la originalidad de la composición, de los ángulos particulares y de la alternancia claro/oscuros.
  3. La regla de la característica insólita (añadida); el fotógrafo debe capturar la atención de su potencial público y esto se obtiene insertando en su composición un objeto que nadie se espera, un elemento sorprendente.
  4. La regla de la característica faltante: en una composición donde debería estar todo lo que nos espera sería oportuno eliminar una característica que todos darían por descontada.
  5. La regla de las características combinadas: el fotógrafo debe combinar con personalidad, todo lo que se ha dicho en los puntos anteriores.
  6. La regla del método literal o ideográfico: parecería el punto más simple, en realidad es el que necesita mayor talento innato: tomar un sujeto en su sencillez “literal”, de modo que pueda comunicar el mensaje lo más claramente posible.

Otras fotografías de Halsman

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