Los años de inestabilidad política y el choque violento entre posturas ideológicas, políticas, civiles suelen tomarse como un referente a la vida humana de las generaciones pasadas, solemos ver esa era agitada como un periodo aún primitivo de la humanidad, una era donde la opinión era cuarteada por la buena educación y las buenas costumbres o una donde la política involucra guerra y opresión.

“Hombres máquinas, con cerebros y corazones de máquinas” decía “el dictador” interpretado por Charles Chaplin.

Juha Helminen es un prodigioso fotógrafo fines nacido en Helsinki que presenció la brutalidad de la policía finesa en la llamada «manifestación» Smash ASEM donde un grupo de anarquistas fineses se enfrentaron a las autoridades, resultando en algunos de ellos lesionados y detenidos:

«Vi cómo hombres jóvenes escondidos bajo sus uniformes y capuchas, anónimamente, cometían actos de malas conductas»

 Para fotógrafo el ver esto fue inspiración suficiente para indagar en lo que significa portar un uniforme, para él, estos atuendos son una extensión no sólo de nuestra personalidad sino también de nuestra visión del mundo, el uniforme dice nuestra política, nuestra religión, nuestras tradiciones, nuestra profesión y nos une a nuestros iguales nos ayuda a diferenciarnos pero en ese mismo juego de identidades es donde los atuendos pueden ayudar al individuo a escudarse y justificarse para cometer actos de una crueldad inhumana e inenarrable.

 

«Los personajes de mis obras son prisioneros de esas tradiciones y muros que hemos creado para nosotros mismos. ¿Cuán cerca podemos llegar nosotros, los espectadores, a esos personajes a los cuales mucho de su personalidad les ha sido arrebatado?»

Juha-Helminen-fotos

El concepto en la fotografía de Helminen es estéticamente precioso y nos ayuda a meternos en el juego de las apariencias y juzgar en base al atuendo, viendo incluso la corporalidad como una insignia propia del porte, como si el traje vistiese al hombre y no a la inversa, a través de sus ropas podemos juzgarlos o compadecernos, pueden intimidarnos y maravillarnos, nos cuentan una historia oscura, una donde nadie destaca por su individualidad y se pierde en el gris de la uniformidad

«El negro está allí por razones prácticas. Los diferentes tonos de negro son fáciles de combinar y verse bien. La iluminación resalta maravillosamente las diferentes texturas de la lana, cuero, etc.. Como mi serie de fotos trata del poder y su mal uso, la falta de color aporta su propio significado. En mis imágenes los individuos a menudo bucean en el mar del conformismo. Me fascinan los actos de los seres individuales ante la presión de la masa.»

Es curioso pero algo que destaca a nuestra especie es la simplificación o abstracción de nuestra libertad es por esto que aquella frase de Jean-Paul Sartre “el hombre está condenado a ser libre” resulta tan imponente y acertada, nuestra libertad es una condena, algo que no podemos eludir o evitar pero que buscamos a toda costa enmascarar, fingir y aparentar que la opresión y el sesgo de la misma viene de fuera, nos vemos como esclavos y nunca como esclavistas, nos es fácil, incluso cómodo,  son otros los que ejercen el poder para coartar nuestra libertad, y nunca nosotros mismos, un hombre que mata no es homicida cuando lo hace usando casco y botas en un campo de batalla, un hombre deja de ser un pecador cuando se ornamenta de blanco, pero sobre todo un individuo deja de ser individuo cuando se viste como un colectivo.

Cuando conocí el proyecto de Helminen titulado “el imperio invisible” me maraville con sus conceptos, con sus personajes, con su manejo de la luz, con sus temas. En las películas y los cuentos reconocemos al villano por ese exceso de cualidades negativas, porque infunden terror o por ese encanto macabro y la realidad no está exenta de ese atractivo ficticio, nunca debemos olvidar que en la historia humana siempre desembocamos en el atractivo encanto de lo malvado, me despido con esta cita del fotógrafo y recuerden que al final del día lo que el individuo hace y deja de hacer, es responsabilidad de él mismo:

«Está claro para el espectador quiénes son los malos, o que, en el futuro, el fascismo aún puede tragarnos. Me temo que estamos muy condicionados con la idea de que las opresiones futuras tendrán el aspecto de los chicos malos del pasado.»

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